
|
|
“Ore por mi”. Me dijo un hombre angustiado después del servicio. “Estoy pasando por una situación muy difícil y necesito la dirección del Señor”. Como hijos de Dios, todos deseamos oír su voz, quisiéramos conocer su voluntad y su dirección especifica, sobre todo cuando tenemos dificultades o nos encontramos en una disyuntiva. Lamentablemente, la mayoría de la gente piensa que oír la voz de Dios es algo demasiado difícil, un privilegio reservado para aquellos que tienen un don especial o que han alcanzado un nivel superior de espiritualidad. No podrían estar mas equivocados.